En esa oportunidad acuñamos y publicamos en La Nación la frase: "El Angus Colorado, también es Aberdeen Angus", debido a la resistencia que a ese color había entre los criadores, sobretodo en el ambiente palermitano. La gran difusión de la variedad colorada en todo el país se inició con este acontecimiento y muchas Cabañas de colorado se beneficiaron con este hecho.
Exportación y expansión
Ese mismo año logramos igual triunfo en Asunción del Paraguay con el CSM 318 Iporavé y la Campeona Hembra con CSM 229 Reena, además de otros campeonatos. Evidentemente sintonizábamos el biotipo, la crianza y la presentación que siempre siguió siendo muy artesanal: yo los preparaba haciéndole los pocos cortes de pelo que requerían y Cacho los amansaba y presentaba.
También ese año en Esteio logramos el Campeón dos años con un hijo de Yeroviá: CSM Famoso. ¡Triplete!
Paralelamente también criaba Pardo Suizo y varias veces logré el gran campeón macho y hembra de Palermo. Dejé este emprendimiento por falta de demanda de esa noble raza.
En ese primer momento de la expansión de Casamú, hicimos una cantidad de exportaciones de vientres y reproductores en pie a Paraguay, lo que me sirvió el reconocimiento actual de ser el introductor del Angus Colorado en ese medio. Todavía hoy los descendientes de los toros y vientres oportunamente exportados tienen galardones máximos en la Expo de Asunción.
Es de destacar el fundamental apoyo que siempre tuve por parte de Alberto Sosa y su hijo Fernando, para sortear todos los escollos de la exportación y remates propiciados. En "Coe-yú" el campo de ellos en el Chaco Paraguayo estaba dirigiendo la absorción del ganado nativo muy acebuzado, con Angus Colorado. Luego de 20 años de trabajo la tarea culminó con el rodeo Brangus Colorado más numeroso y productivo de ese país, si bien no llevaba registros.
Las exportaciones fueron direccionadas también a Brasil organizando un remate en Uruguayana junto a mis habituales acompañantes: "Remate sin fronteras", al crearse el Mercosur. Entre todos hicimos una irrupción masiva de Angus Colorado a Río Grande do Sul.
Durante varios años tuve varios vientres en sociedad con la Cabaña Catanduva de Fabio Gomes y además llevaba hembras y reproductores a vender en su afamado Remate anual. Este convenio me sirvió también para hacerme conocer en ese medio y muchos descendientes de esos vientres dispersos por todo el Brasil, pero sobretodo en Catanduva aún siguen teniendo descollante actuación en Esteio y Londrina, que es de lo que me entero.
La etapa de participación en exposiciones duró hasta 1996 coincidente con el logro de mayor volumen de producción pero fundamentalmente por no quedarme satisfecho con el resultado de las mismas ya que los logros dependían del juicio antojadizo de un jurado al que para seducirlo favorablemente había que hacer prácticas de manejo y nutricionales cada vez más sofisticadas, que yo no compartía y estaban alejadas de la cotidiana realidad productiva. Por otro lado no encontraba progreso en la productividad de los animales presentados aunque los éxitos que lograba, si bien era grato recibirlos, los consideraba efímeros y sin trascendencia.
Comienza una nueva etapa
En 1996 debido a la valorización inmobiliaria de la zona y las mejoras paisajísticas que había realizado, cambiamos a igualdad de capital, el campo de Los Cardales por 1400 hectáreas al norte del partido de Zárate, lindante con la Estación Atucha del ferrocarril a Rosario. Tiene una amplia zona del bañado del río Areco (550 hectáreas) y el resto de la superficie es con suelo de muy buena aptitud agrícola.
Fue éste el motivo final que me decidió a abandonar definitivamente la concurrencia a exposiciones para entonces poder direccionar la selección hacia pautas más tangibles y seguras de progreso genético en consonancia con la realidad productiva. Las palabras de Jim Leachman todavía resonaban en mis oídos, sobretodo luego de visitarme en Los Cardales, poco tiempo antes de hacer irrupción en la Argentina con su genética.
Es así como empezó la etapa de la producción pastoril.
Como para nosotros el cambio de campo fue un hecho muy trascendente hicimos una inauguración formal con el objetivo de agradecer públicamente a todos los que nos ayudaron en la operación financiera y en la mudanza. Vinieron más de 200 personas entre amigos, familiares y niños.
También dimos una vuelta por el campo en los autos por los nuevos caminos que habíamos abierto, luego del consabido asado y los brindis. Fue un muy grato momento pero me preocupaba saber todo lo que faltaba hacer para ponerlo en funcionamiento pues estaba casi abandonado y carente de toda estructura productiva.
Era de los desafíos que a mí me gusta asumir, empezando todo de cero, pero por querer lograrlo ya e inmediatamente como era mi modalidad, en vez de hacerlo paso a paso como se debe, casi me cuesta la vida y tuve un cuestionamiento serio por parte de mi corazón. Realmente fue un planteo el que me hizo. Tuve que comprender y capitalicé muy bien el hecho que era imprescindible que hiciera un marcado cambio de actitudes y modalidades para poder continuar y disfrutar de la vida como hasta ahora. Caso contrario el cuerpo me pasaría la factura.
Tengo que mencionar a mis nuevos colaboradores para esta etapa, Miguel Brontes y Bernardino (Nino) Fernández ya que sin su acción intensa y apoyo incondicional no hubiera podido poner las cosas en orden como para continuar la producción.
También debo mencionar a dos amigos que me encauzaron para la explotación de un campo mucho mayor que las pequeñas extensiones que acostumbraba manejar. Ellos son los Ing. Agr. Eduardo Ramos y Diego Ustariz, además del siempre incondicional Juan Adolfo Lafontaine.
Al poco tiempo hice la mayor venta particular de vientres para la fundación del plantel de San Leoncio de Richard Handley que compró alrededor de 200 vientres preñados, paridos y vaquillonas. Ello niveló mis finanzas y me ayudó a manejar mejor los vientres con los que me quedé, seleccionados por tipo y la incipiente información E.R.A., ya que el apotreramiento e instalaciones eran muy rudimentarias.
Estaba todo por hacer y se hizo.
Expansión y nuevas generaciones
A principios del 2000 nuevas generaciones comienzan a hacer sus aportes en la empresa. Primeramente, Pancho, mi yerno comienza a involucrarse en las ventas en los remates logrando mayor comunicación con los clientes. A su vez Soledad, mi segunda hija toma la responsabilidad de los registros genealógicos que para la época, por el volumen del pedigree, requería un seguimiento especial. Otro gran aporte fue la incorporación de Candelaria, mi tercera hija que toma la dirección de la administración junto a Ana. Por último, Juan, mi único hijo varón, asume la responsabilidad de definir la marca Casamú, tanto desde el marketing como desde la publicidad respondiendo a todos los requerimientos gráficos de la empresa. En 2006 Juan comienza a trabajar full time, realizando diferentes trabajos de campo y conociendo desde adentro el negocio.
Todos estos movimientos posibilitaron la profesionalización y el crecimiento de Casamú, generando un cambio generacional orgánico. En 2012 Juan toma la dirección general de la empresa. Al mismo tiempo, el Vet. Ignacio Cabo Braceras, mi sobrino y discípulo comienza a trabajar a mi lado para posteriormente poder cumplir el rol de director técnico y de producción de Casamú.