Sí, genera un vacío imposible de llenar en nuestro mundo terrenal, pero todo ser deja un legado y Carlos deja uno muy amplio, muy rico.
Dotado de una mente brillante, puso su tremenda capacidad de trabajo al servicio de la creación siendo un intérprete cabal de la parábola de los talentos: multiplicó seres vivientes, peces (desde pequeño se tuteaba con sus genes combinando formas y colores), aves de corral, pájaros y plantas. Su sensibilidad y creatividad llegaron al máximo tanto en el mundo de las flores y forestaciones que hoy disfrutamos en Casamú en Atucha, sin olvidar Cardales. Siempre todo hecho con sus manos. Especialmente en épocas de crisis cuando su programa anual en Casamú requería miles de plantas estas eran colectadas de banquinas y malezales, en momentos que el presupuesto manejado por Ana indicaba economía de guerra.
A toda hora, trabajando, viajando, cocinando, charlando junto al hogar, gozando de la música y el canto en su máxima expresión, enriqueciendo el espíritu y facilitando la inspiración. "De todo mucho" era su lema.
Su capacidad de observación e interpretación de la naturaleza enriquecían sus conocimientos veterinarios, vocación por la producción animal, la adopción de conocimientos de implantación y manejo de forrajeras, producción de granos o conservación de henos y silajes. Con Carlos presentabas una idea o programa y en poco tiempo, todo era ejecutado, corregido y aumentado!
Mi amigo Carlos Beláustegui, casado con Matilde la más pequeña de los once hermanos Sackmann Muriel, nos presentó en Tres Cardos de Lanusse donde yo era asesor del CREA Laprida y Carlos ingresaba como asesor en genética y reproducción. Nuestra conexión fue inmediata y se transformó en amistad fructífera. Compartimos varios proyectos selectivos, en Hereford el plantel de La María Antonieta, La Gloria, La Gama, con Joe Santamarina y por supuesto en Angus Colorado proyectos con otros grandes amigos, como César Reguera y Eduardo Ramos. Su lista de clientes y los nombres de los principales criadores de Angus colorado, es amplísima.
Junto a sus queridos discípulos López y Deffis, asesoraban 160.000 vientres en "el cono sur" bajo el lema: "para una mayor y mejor producción".
Como a un "río de montaña" que nada lo detiene Carlos estaba inmerso en el gran río de la Creación donde la sabiduría lleva a integrarse en armonía nadando en el torrente y dejando de lado las piedras que se interponen, sin chocar ni detenerse, dejándolas atrás y creciendo en experiencia.
Carlos tomó y reinterpretó las ideas del Dr. Bonsma, unidas a la ciencia de uno de sus maestros, el Dr. Ostrowsky y condujo el plantel de la familia Lizaso, en una de las realizaciones de gran volumen y trascendencia para la ganadería nacional.
Uniendo sanidad y selección por aptitud funcional cada proyecto pasaba a diferenciarse según la habilidad empresaria del cliente, en nutrición, manejo y comercialización.
En "Las Marías", Virasoro, con Daniel Casanova y la familia Sosa en Paraguay, concretó dos trascendentes trabajos en Brangus colorado.
Visitando Europa con un grupo de criadores Pardo Suizo, raza que usó en cruzamiento con Angus en San Luis, Sierra de la Ventana, con Leo Staudt y otros emprendimientos, trajo animales puros para criar en Cardales.
Paralelamente digamos que la obra de jardinería que realizó en "El terreno" de San Isidro, despertó el interés de un comprador y se transformaron en sus primeras 35 has. en Cardales, donde los Pardo produjeron campeones y campeonas en Palermo.
A fines de los sesenta la idea de que el exceso de grasa era caro de producir en términos de energía, que el músculo cuesta la mitad de forraje y que la carne magra es más sana para el consumidor había pasado de los claustros universitarios al campo y los setenta y ochenta fueron años de expansión del "New Type", en ese contexto Carlos se desafió a unir funcionalidad y precocidad sexual al crecimiento, ancho y musculatura, tanto en proyectos de selección como de cruzamientos.
Siempre la correcta toma de datos zootécnicos hacían objetiva la toma de decisiones. El INTA presentaba el programa de evaluación de reproductores, PRONER, pero es a partir del desarrollo internacional del modelo animal, donde se logra diferenciar dentro de esta información lo genético de lo ambiental y poder predecir las diferencias esperables en la progenie.
En 1980 Casamú funda su Angus colorado de pedigrí a partir de cuatro vacas que le regalan Martín y Abdón Lizasso, dos de Lahusen, y vientres y embriones que trae Carlos desde Estados Unidos.
Don Mario Bustillo, uno de los pioneros en trasplantes embrionarios ofrecía servicios en La Primavera en Cañuelas, Carlos detecta a "Gran Independiente" como promisorio para usar sobre una gran madre muy funcional "la Gift 49". Y a los quince días de nacer de una vaquillona Holando, Yeroviá ("aquel en que yo confío", en guaraní) y sus hermanos son trasladados a jaulas de crianza, junto con otros contemporáneos de trasplante, a Cardales, uno de ellos de otra familia, fue bautizado Iporavé ("el mejor").
En su primer presentación Yeroviá obtiene un segundo premio como ternero, con un primero que no competía para campeón, quedó "tapado", cosas de las juras.
A los 10 meses de edad ya daba semen congelable, demostrando su precocidad sexual.
Al año siguiente la estrategia fue llevar a Iporavé a Paraguay porque en ese contexto selectivo, era superado por Yeroviá, resultando Gran Campeón en la Expo en 1989.
Mientras tanto como dos años menor y el criterio de Ignacio Corti Maderna, Yeroviá ganó ampliamente la categoría y si alguna duda quedaba, al decir de Ignacio, bastó su ingreso al Gran campeonato con las luces del atardecer palermitano, para que se robara la pista y se consagraba como primer Gran Campeón Angus colorado.
Tiempo más tarde, al ver la naturalidad con que Carlos asumía lo sucedido, Ignacio le hizo notar que a Las Lilas le llevó treinta años su primer Gran campeón Angus, mientras que Casamú lo hacía en su cuarta presentación en Palermo.
Faltaba lo mejor, la decisión de "defender el título", Carlos quería mostrar la soltura y funcionalidad que puede tener un Sénior, corrió mucha adrenalina, había un importante rival, pero nuevamente fue impactante en su categoría y Juan Escurra le concedió el bicampeonato 1989-1990.
El impacto económico fue muy fuerte, la buena administración de Ana y las ventas de Casamú, más la impactante actividad profesional del equipo Sackmann, llevaron a poblar 200 has. en Cardales, con forestación y jardines para admirar y atraer la atención de un inversor que detectó la obra desde el aire.
Días antes, Eduardo Ramos, eligiendo toros en Cardales, le preguntó a Carlos si sabía lo que cotizaba el m² que estaban pisando y la posibilidad cierta de mudarse de una zona de desarrollo urbano a una donde la tierra se cotiza por ha.
Decidida la venta, una puja entre inversores por aquella obra de arte, posibilitaron la compra del actual campo en Atucha quintuplicando la superficie y mejorando la calidad con importantes áreas agrícolas y bañados aptos para cría. Nuevamente la creatividad paisajista y jardinera fueron claves para semejante operación inmobiliaria.